Para ser iguales en derechos y libres de toda opresión

Viernes, 21 de agosto de 2009

Por Jos? de Echave
Director ejecutivo de cooperacci?n

En los ?ltimos conflictos sociales que se han registrado en el pa?s, el tema de las concesiones mineras ha aparecido como uno de los puntos en las demandas de las poblaciones. Ha sido el caso de las movilizaciones en Canchis y Chumbivilcas, en el Cusco; la de Andahuaylas, en Apur?mac; y tambi?n la de los Awajun-Huampuis, en Bagua, Amazonas.

?Qu? ha estado pasando? Como se puede apreciar en el gr?fico, las concesiones mineras han estado creciendo de manera sostenida y acelerada en los ?ltimos a?os: entre el 2002 y junio 2009, pr?cticamente se han multiplicado por 2.6.
?El avance de las concesiones es un dato relevante a tomar en cuenta? Sin duda. No se hubiese podido entender lo que pas? en la miner?a peruana en la d?cada del 90, si no se analizaban -entre otros datos- la evoluci?n de las concesiones. Lo mismo ha ocurrido en la presente d?cada.

La evoluci?n de las concesiones permite identificar las tendencias de una etapa tan importante en la miner?a como es la exploraci?n. El dato de las concesiones representa el momento en el que las empresas llegan con derechos otorgados por el Estado. Esos derechos comienzan a competir con los t?tulos de propiedad de las comunidades y es la fase inicial de una relaci?n que, como hemos comprobado, es sumamente compleja.

Otorgar una concesi?n es un procedimiento tremendamente simple; es un tr?mite casi autom?tico que se hace en Lima y, por ejemplo, no tiene en cuenta si bajo la concesi?n hay una poblaci?n. Adem?s, no hay mecanismo de comunicaci?n con el gobierno local de manera previa al otorgamiento de la concesi?n, pasando por alto si en el mismo territorio hay un plan de desarrollo previo y un proceso de ordenamiento territorial. Menos aun se coordina o informa a los propietarios individuales o colectivos de los terrenos.

Las comunidades y poblaciones locales cuestionan esta estrategia de hechos consumados, donde primero se entrega la concesi?n y despu?s habr? que ver c?mo se arreglan las partes en disputa.  Exigen el derecho que tienen todos de estar oportunamente informados.

Por su parte, las empresas se?alan que la relaci?n entre concesi?n minera y actividad efectivamente desarrollada es m?nima. Algunos hablan que, de 100 proyectos de exploraci?n, solamente uno termina en mina. Por supuesto, se deben manejar los datos con responsabilidad: si bien no se puede afirmar que los 19 millones de hect?reas de derechos mineros vigentes otorgados se vayan a convertir en una gran mina, tambi?n es cierto que las empresas no esperan que los proyectos maduren para, por ejemplo, adquirir tierras y modificar el panorama previo de propiedad y acceso a recursos. En muchos casos lo hacen desde un inicio: all? est? como ejemplo lo ocurrido en un inicio en la zona de influencia de Yanacocha; tambi?n en La Granja y las consecuencias de las adquisiciones de tierras y reubicaciones efectuadas por el primer due?o del proyecto; el caso de Espinar en el Cusco y muchos otros. As? el proyecto no llegue a la etapa de mina, el impacto puede ser importante y debe ser manejado adecuadamente.

No se trata de crear p?nico, sino de informar Es conveniente para el Estado, las empresas, las poblaciones y sus autoridades, que se acceda de manera oportuna a toda la informaci?n disponible. ?Por qu? no mejorar el actual procedimiento? Nadie deber?a inquietarse por ello y seguramente las relaciones en las zonas de influencia de actividades mineras y de hidrocarburos mejorar?an.

Fuente: Las concesiones mineras y los conflictos | LaRepublica.pe


Publicado por jota.ele @ 13:11
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